martes, 22 de agosto de 2017

El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres

“La razón por la cual la pornografía importa a las feministas”


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«La pornografía es un tema fundamental porque la pornografía afirma que a las mujeres les gusta que las maltraten, que las fuercen y que abusen de ellas; la pornografía afirma que a las mujeres les gusta que las violen, que las peguen, que las secuestren, que las mutilen; la pornografía dice que a las mujeres les gusta ser humilladas, avergonzadas, calumniadas; la pornografía enseña que las mujeres dicen NO pero quieren decir SÍ – Sí a la violencia, Sí al dolor.
Además: la pornografía dice que las mujeres son objetos; la pornografía dice que el ser utilizada como objeto satisface la naturaleza erótica de las mujeres; la pornografía dice que las mujeres son las cosas que los hombres usan.
Además: en la pornografía las mujeres son utilizadas como objetos; en la pornografía la fuerza es empleada en contra de las mujeres; en la pornografía las mujeres son utilizadas.
Además: la pornografía dice que las mujeres son putas, coños; la pornografía dice que los pornógrafos definen a las mujeres; la pornografía dice que los hombres definen a las mujeres; la pornografía dice que las mujeres son lo que los hombres quieren que sean.
Además: la pornografía muestra a las mujeres como trozos del cuerpo, como genitales, como aperturas vaginales, como pezones, como nalgas, como labios, como heridas abiertas, como pedazos.
Además: la pornografía emplea a mujeres reales.
Además: la pornografía es una industria que compra y vende a las mujeres.
Además: la pornografía fija el estándar en la sexualidad femenina, en los valores sexuales femeninos, en las niñas y los niños que están creciendo, y cada vez más en los campos de la publicidad, en las películas, en los vídeos, en las artes visuales, en el arte y en la literatura, en la música en sus letras.
Además: la aceptación de la pornografía significa el declive de la ética feminista y el abandono de la política feminista; la aceptación de la pornografía significa que las feministas abandonan a las mujeres.
Además: la pornografía refuerza el poder de la Derecha sobre las mujeres al hacer que el ambiente fuera del hogar sea más peligroso, más amenazador; la pornografía refuerza el poder del marido sobre la esposa al hacer que el ambiente doméstico sea más peligroso, más amenazador.
Además: la pornografía convierte a las mujeres en objetos y mercancías; la pornografía perpetúa el estatus de objeto de las mujeres; la pornografía perpetúa las divisiones contraproducentes entre las mujeres al perpetuar el estatus de objeto de las mujeres; la pornografía perpetúa la baja autoestima de las mujeres al perpetuar el estatus de objeto de las mujeres; la pornografía perpetúa la desconfianza de las mujeres en relación a otras mujeres al perpetuar el estatus de objeto de esas mujeres; la pornografía perpetúa la humillación y la degradación de la inteligencia y creatividad de las mujeres al perpetuar el estatus de objeto de las mujeres.
Además: la pornografía es violencia en contra de las mujeres usadas en la pornografía y la pornografía anima y promueve la violencia en contra de las mujeres como clase; la pornografía deshumaniza a las mujeres usadas en la pornografía y la pornografía contribuye y promueve la deshumanización de todas las mujeres; la pornografía explota a las mujeres utilizadas en la pornografía y acelera y promueve la explotación sexual y económica de las mujeres como clase.
Además: la pornografía está hecha por hombres que aprueban, usan, celebran y promueven la violencia contra las mujeres.
Además: la pornografía explota a niños de ambos sexos, especialmente a las niñas, y anima a la violencia en contra de los niños, y practica la violencia contra los niños y niñas.
Además: la pornografía emplea el racismo y el anti-semitismo para promover la excitación sexual; la pornografía promueve el odio racial al promover la degradación racial como algo “sexy”; la pornografía idealiza los campos de concentración y las plantaciones con esclavos, el Nazi y el esclavista, la pornografía explota estereotipos raciales degradantes para promover la excitación sexual; la pornografía celebra las obsesiones sexuales racistas.
Además: la pornografía adormece la conciencia, hace que nos volvamos insensibles ante la crueldad, ante el acto de causar dolor, ante la violencia en contra de las personas, ante la humillación o degradación de las personas, ante el abuso de las mujeres y niños y niñas.
Además: la pornografía nos da un no futuro; la pornografía nos arrebata toda esperanza al igual que toda dignidad; la pornografía merma aún más nuestro valor humano dentro de la sociedad en general y de hecho roba nuestro potencial humano; la pornografía prohíbe la auto-determinación sexual a las mujeres y a los niños; la pornografía nos usa y nos tira; la pornografía aniquila nuestras posibilidades de libertad».

Andrea Dworkin  (Artículo publicado originalmente en Sojouner -Vol. 7. Nº 2, octubre, 1981-. Traducción: Silvia Cuevas-Morales)

viernes, 18 de agosto de 2017

Como la estrella polar

“La filosofía de universidad está bien, pero es antifilosófica y absurda”: Michel Onfray y “Cosmos”

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Instrucciones para devolver la filosofía al pueblo

Michel Onfray tiene muchas respuestas. Demasiadas incluso para un filósofo. Es una metralleta anárquica contra todo lo asumido, todo lo oficial, todo lo institucionalizado, desde la escuela a la Academia, pasando por la Universidad. Apunta tan alto en sus objetivos, que da por buena la eliminación de la filosofía de las escuelas españolas. Explicación: lo que se cuenta en las aulas es una patraña, porque la filosofía occidental se fundamenta en lo que pensó la pareja Platón-Sócrates y ellos son los culpables de haber distraído a la disciplina de los verdaderos problemas que preocupan a la gente. Hicieron de la filosofía una distracción de las élites y desactivaron su intervención social. Ellos eliminaron, hace miles de años, la popularidad de la filosofía al priorizar la idea sobre la realidad, el concepto sobre lo real.
“Durante diez siglos la filosofía fue popular. De hecho, no hacía falta tener estudios de filosofía para ser filósofo. Uno podía ser pescadero y ser filósofo. Mi padre me dio una lección filosófica popular sin haber leído a Spinoza. Era un filósofo estoico, pero no lo sabía”. Onfray acaba de aterrizar en España para presentar el libro Cosmos. Una ontología materialista, en el Instituto Francés de Cultura. Con ese subtítulo, la popularidad sale despavorida y por ello los editores franceses prefirieron eliminarlo. Paidós ha respetado la idea original del filósofo anarquista, con la que quiere bajar a la filosofía de los altares partiendo de la muerte de su padre. Nada más real, nada más popular que la muerte.
Hay que volver a la filosofía real para hacer una filosofía popular para la gente de la calle
“Mi padre murió en mis brazos, veinte minutos después de que comenzara la noche de Adviento, de pie, como un roble alcanzado por un rayo que, golpeado por el destino, hubiera tolerado caer al fin, pero sin dejar de oponerse”, cuenta en el libro. Lo tomó en sus brazos y lo acostó. Un instante antes de fallecer habían estado buscando juntos la estrella polar. Pero estaba nublado. “No vamos a poder verla”. “Sí”. Y murió. “Sí”.


Su padre le decía que uno debía ser como la estrella polar: no perder nunca el norte y mantenerse siempre en el mismo sitio. Una referencia estricta. “Me hizo un regalo a los 84 años: morir en mis brazos. Y sentí una transmisión. Pensé que estaba heredando algo considerable. Mi padre no era rico, era un campesino, me dejó menos de 50 euros. Me refiero a otra herencia. Habiéndome dado tan poco en cantidad, me dio mucho en calidad”, recuerda en vivo. Le enseñó que la “auténtica sabiduría” es una práctica, no una teoría. Onfray aborrece las grandes palabras, que se levantan como un muro entre el lector -el ciudadano- y el conocimiento. En la línea de las confesiones íntimas y reveladoras, Onfray dice que su abuelo fue un obrero masón español.

LA ENFERMEDAD IDEAL

Todo lo que no se ve, todo lo que no se toca, todo lo que no puede ser percibido no merece la pena. Es lo que quiere decirnos. “Es una enfermedad haber dejado de ser empírico”, dice. Es decir, primero se mira y luego se piensa. No al revés. Dejamos de mirar a nuestro alrededor para mirarnos como si tuviéramos las respuestas al Cosmos. “La gran perversión de la filosofía es la filosofía occidental”, dice provocador. Cuando Platón y Sócrates se inventaron el sujeto pensante todo se fue al traste. “Sócrates y Platón nos separaron del mundo. No aceptamos la muerte, ni el envejecimiento, queremos que todo dure, no sabemos fabricar nada, ni siquiera historias… Hemos perdido el sentido del Cosmos”. Y todo por culpa de la filosofía griega.
Platón y Sócrates son una pareja demoníaca. Platón fue un filósofo que nos habló de la libertad restringiéndola
“Hay que volver a la filosofía real para hacer una filosofía popular para la gente de la calle”, dice. Para Onfray los ciudadanos necesitan saber qué hacer con el sufrimiento y el dolor. Volver a las cuestiones concretas, olvidarse de las abstracciones.
“Cosmos” sólo es la primera entrega de su proyecto enciclopédico, al que seguirán Decadencia, Sabiduría y Política. ¿Cuál es su propósito? Enseñar la contrahistoria de la filosofía y devolverla a la tierra. Es la contrahistoria de la historia de la filosofía oficial. “Parto de Platón y Sócrates como una pareja demoníaca. Platón fue un filósofo que nos habló de la libertad restringiéndola”, afirma. También escribió contra Freud, porque “nunca he tenido ganas de acostarme con mi madre ni matar a mi padre”. Hay pocas cosas contra las que no haya escrito Onfray y se salvan Diógenes y Bakunin.
La filosofía no siempre es subversiva. La filosofía ha hecho posible los fascismos
Por eso se revuelve cuando ve a Platón instaurado en las ediciones de bolsillo y a Diógenes (“El inventor del anarquismo”) olvidado por los programas de estudio. “La filosofía no siempre es subversiva. La filosofía ha hecho posible los fascismos. Hitler tenía un retrato de Schopenhauer. La filosofía ha justificado tiranías contra el pueblo. Los filósofos no siempre son subversivos y, desde luego, en las aulas no se enseña la filosofía subversiva”.
La filosofía en las aulas es reconfortante y amable. No le gusta. Por eso hace 13 años montó la Universidad Popular, un proyecto que él compara con los ateneos españoles: acceso libre y gratuito a un saber libre e independiente. Nadie cobra por nada. “Es una invitación para pensar y reflexionar. Los ateneos, la Universidad Popular, son lugares donde se crea la filosofía. Porque la filosofía ha sido pervertida por la Universidad”, cuenta.
Enseñar filosofía en la escuela está bien, pero es una manera antifilosófica
Onfray imparte una conferencia semanal y acuden cerca de 1.000 personas. Él se dio cuenta de que la enseñanza académica de la filosofía no servía para nada mientras fue profesor. “Enseñar filosofía en la escuela está bien, pero es una manera antifilosófica”. Por eso, el filósofo que piensa que la filosofía es encontrarse con otra persona, defiende la “tradición anarquista española”, para “reencontrarnos con el espíritu libertario”.
Publicado el 03 de Marzo de 2016 en:

sábado, 8 de julio de 2017

Feyerabend y su esquema de una teoría anarquista del conocimiento.

La Epistemología de Feyerabend. 
Esquema de una teoría anarquista del conocimiento.


BIO: Filósofo austriaco nacido en Viena el año de 1924, el mismo año en que murió Lenin y que Stalin ocupó el poder. Se doctoró en Filosofía en la universidad de su ciudad, después de esto fue becado para estudiar con Ludwig Wittgenstein en el año de 1951 pero su futuro tutor murió en abril de ese mismo año, así trasladó a Londres en el año 1952 para cursar estudios de filosofía de la ciencia con Karl Raimund Popper. Obtuvo una cátedra de Filosofía en la Universidad de California en 1956 y empezó a ejercer como docente de Filosofía de la Ciencia en el Politécnico de Zúrich en 1980 . Publica impulsado por su mejor amigo Lakatos, el cual también era un brillante alumno de Popper, su primer libro en 1975 (el que más influjo ha ejercido hasta nuestros días) titulado Contra el método,donde Feyerabend sostiene que la filosofía no proporciona una base lógica ni una metodología a la ciencia, pues tales no existen:
El presente artículo es un texto introductorio al Seminario de Postgrado “Rorty - Feyerabend; La imaginación que circunda el mundo" que será dictado por el Dr. Adolfo Vásquez Rocca -en el segundo semestre 2006- en el Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
eyerabend se opone a la idea de que existan estándares invariables de racionalidad en cualquier campo, incluido el de la ciencia.
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No existen, según él, principios universales de racionalidad científica; el crecimiento del conocimiento es siempre peculiar y diferente y no sigue un camino prefijado o determinado. Feyerabend defiende firmemente el valor de la inconsistencia y la anarquía en la ciencia, de las cuales -afirma- ha derivado la ciencia todas sus características positivas, y sostiene que una combinación de crítica y tolerancia de las inconsistencias y anomalías, a la vez que absoluta libertad, son los mejores ingredientes de una ciencia productiva y creativa.
En este sentido apunta Einstein cuando sostiene que en ciencias “la imaginación es más importante que el conocimiento”. "Soy lo suficientemente artista como para dibujar libremente sobre mi imaginación. La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación circunda el mundo."
Respecto a la tesis según la cual no existen principios universales de racionalidad científica resulta también particularmente interesante referir la forma en que Popper comenzaba su clase. Lo hacía con una frase que se hizo celebre: “Soy profesor de método científico, pero tengo un problema: el método científico no existe”.
La idea de que el conocimiento humano siempre es susceptible de error, de suerte que no es posible (ni necesario) establecer con absoluta certeza su verdad. Las teorías del conocimiento de Peirce y de Popper son los referentes inmediatos de esta noción.” (p. 259). El falibilismo es una de las corrientes de pensamiento que no descubre en la imposibilidad de la justificación absoluta de nuestras creencias un factor de escepticismo y de desánimo, sino que intenta mostrar que tal exigencia de fundamentación completa es desorientadora, en la medida en que plantea una reivindicación epistemológica que no sólo es imposible de satisfacer, sino que, más importante todavía, no es necesaria. El edificio del conocimiento ni posee cimientos últimos ni los necesita. El escepticismo es hermano gemelo del justificacionismo radical en la medida en que ambos planteamientos conceden una gran importancia filosófica a la idea de fundamentar apodícticamente la compleja red del conocimiento. El escepticismo sólo tiene sentido si la idea de fundamentación última es considerada epistemológicamente imprescindible; una vez que tal idea pierde su capacidad de hechizar la conciencia del epistemólogo, toda argumentación escéptica puede ser desechada sin menoscabo de rigor teórico .
La ciencia es una empresa esencialmente anarquista –e imaginativa; el anarquismo teórico es más humanista y más adecuado para estimular el progreso que sus alternativas basadas en el rígido orden racional. Es aquí donde volvemos ha reivindicar el rol de lo ficcional, al modo como Popper se refería a las “conjeturas”. La historia, se sabrá, esta repleta de “accidentes y coyunturas, y curiosas yuxtaposiciones de eventos” . Esto nos demuestra la “complejidad del cambio humano y el carácter impredecible de las últimas consecuencias de cualquier acto o decisión [de los hombres].
Queda claro, entonces, que la idea de un método fijo, o de una teoría fija de la racionalidad, descansa en una imagen demasiado simple del hombre y sus circunstancias sociales. Para aquellos que contemplan el rico material proporcionado por la historia y que no intentan empobrecerlo para satisfacer sus instintos más bajos o sus deseos de seguridad intelectual en forma de claridad, precisión, "objetividad" o "verdad", estará claro que sólo hay un principio que puede defenderse en todas las circunstancias y en todas las etapas del desarrollo humano. Este principio es: todo sirve.
La ciencia no presenta una estructura, queriendo decir con ello que no existen unos elementos que se presenten en cada desarrollo científico, contribuyan a su éxito y no desempeñen una función similar en otros sistemas. Al tratar de resolver un problema, los científicos utilizan indistintamente un procedimiento u otro: adaptan sus métodos y modelos al problema en cuestión, en vez de considerarlos como condiciones rígidamente establecidas para cada solución. No hay una 'racionalidad científica' que pueda considerarse como guía para cada investigación; pero hay normas obtenidas de experiencias anteriores, sugerencias heurísticas, concepciones del mundo, disparates metafísicos, restos y fragmentos de teorías abandonadas, y de todos ellos hará uso el científico en su investigación
No sólo los estándares científicos son peculiares a ciertas condiciones sociales e históricas, sino que debemos abandonar toda intención de evaluar una teoría comparándola con otra para encontrar cuál es la mejor. El único principio universal en la ciencia es: "todo sirve".
“La historia de la ciencia, después de todo, no consta de hechos y de conclusiones derivadas de hechos y de conclusiones derivadas de hechos. Contiene también ideas, interpretaciones de hechos, problemas creados por interpretaciones conflictivas, errores, etc.” En un análisis más minucioso se descubre que la ciencia no conoce “hechos desnudos” en absoluto, sino que los hechos que registra nuestro conocimiento están ya interpretados de alguna forma y son, por tanto, esencialmente teóricos. Siendo esto así, la historia de la ciencia será tan compleja, caótica, llena de errores y divertidas como las mentes de quienes las han inventado.
A continuación, Feyerabend procede a señalar que el principio enunciado aconseja ir en contra de las reglas; por ejemplo, ante los empiristas que creen en la inducción (los científicos que consideran que son los hechos experimentales los que deciden si sus teorías son correctas o incorrectas) debe procederse en forma contraintuitiva, o sea que deben construirse hipótesis que contradigan de manera flagrante y abierta las teorías más aceptadas y confirmadas, o que se opongan a los hechos más contundentes. Sólo así se logrará mantener la frescura y el avance de la ciencia. Consciente de que sus críticos reaccionarían señalando que esto simplemente es la proposición de otra metodología más, Feyerabend señala: Mi intención no es reemplazar un juego de reglas generales por otro; más bien mi intención es convencer al lector de que todas las metodologías, incluyendo a las más obvias, tienen sus límites. La mejor manera de mostrar esto es demostrar no sólo los límites sino hasta la irracionalidad de algunas reglas que él o ella (los empiristas) posiblemente consideran como básicas... Recuérdese siempre que las demostraciones y la retórica utilizadas no expresan alguna "convicción profunda" mía. Simplemente muestran lo fácil que es convencer a la gente de manera racional. Un anarquista es como un agente secreto que le hace el juego a la razón para debilitar su autoridad (y la de la verdad, la honestidad, la justicia, y así sucesivamente).
En sus artículos en contra del empiricismo, Feyerabend (1981a) nos muestra cómo este principio de amplia permisibilidad "ha operado y puede operar de forma creativa en la ciencia". Por ejemplo, es posible iniciar el trabajo científico formulando hipótesis que contradigan teorías sólidamente confirmadas o resultados experimentales corroborados hasta ese momento. Nada perdemos si partimos de esta forma en el trabajo científico en términos de metodología y, sin embargo, podemos ganar una nueva perspectiva que la teoría dominante no permitía considerar debido al requisito de consistencia entre hipótesis y teoría. Este requisito, nos dice Feyerabend, impide el progreso científico porque busca esencialmente la preservación de la teoría dominante, y no la mejor teoría o la más útil. La formulación de hipótesis que contradigan una teoría confirmada, nos proporciona pruebas que no pueden ser obtenidas de otra forma. Por otra parte, la proliferación de teorías o "pluralismo teórico", otra de las características esenciales de su posición filosófica, es benéfica para la ciencia, mientras que la uniformidad teórica favorece el dogmatismo e inutiliza el poder crítico de los científicos.
Debe mencionarse que Feyerabend discute este mismo punto con su dialéctica corrosiva, preguntándose en forma retórica: "¿qué hay de malo con las incongruencias?", y procediendo a rechazar el argumento de que la consecuencia de aceptar incongruencias sea el caos irracional, argumentando que en la ciencia algunas teorías incongruentes han contribuido al progreso. Sin embargo, este hecho no basta para abandonar el principio lógico de la no contradicción, ya que las teorías incongruentes que han contribuido al progreso de la ciencia lo han hecho gracias a que nuevos hechos las transformaron en congruentes. En ninguno de sus escritos extiende Feyerabend su irracionalismo, postulado como un elemento constante para la ciencia, a la propia naturaleza; su pleito no es con la realidad externa, ni con los que pretendemos estudiarla y conocerla, los seres humanos que ejercemos la profesión de científicos, sino con los instrumentos lógicos que pretendemos usar para cumplir con nuestros objetivos.


fuente: Adolfo Vásquez Rocca
adolfovrocca@gmail.com 
http://observaciones.sitesled.com

viernes, 30 de junio de 2017

Ni huellas ni espejos

Ética Profesional -  4to. año ISPI N° 9204

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Ensayando ideas
¿Qué es un ensayo?
El ensayo es un género literario que se caracteriza por permitir desarrollar un tema determinado de una manera libre y personal. Comúnmente, las personas escriben ensayos para manifestar alguna opinión o idea, y sin tener que preocuparse de ceñirse a una estructura rígida de redacción o documentarlo exhaustivamente.
El ensayo es una forma académica de abordar un tema sin agotarlo.  Como tentativa siempre, como aproximación a un objeto de estudio, como un ejercicio personalísimo de interpretación que se sujeta, necesariamente, a los límites y posibilidades de quien interpreta, es travesía y travesura…

Lectura y comprensión de textos, construcción de opiniones propias.
Texto: “Críticas a las razones de educar”. Carlos Cullen
Modalidad: en pareja
Fecha de entrega: 7/07/17
A tener en cuenta:
ü Idea de educación. Relación con la socialización.
ü Relación entre socialización, desarrollo del juicio moral y la sensibilidad frente al prójimo.
ü Crisis de la cosa pública. Lugar de la escuela.
ü Legítimo y legal, relación.
ü Legitimación de saberes. 3 cuestiones.
ü Construir proyectos comunes, ¿es difícil?
ü La justicia en la escuela, ¿se aprende?
ü ¿Por qué habla de crisis ética?
ü Docente: relación con el conocimiento y los valores. ¿Quiénes enseñan a convivir? ¿qué tipo de convivencia?
ü Convivir como construcción ideológica. Obstáculos
ü Convivencia y ciudadanía
ü Relaciones con el conocimiento que no permiten una convivencia justa.
ü Política y “proyectos”: yendo del ágora al living. 4 contextos.
ü Rol docente. Persona, autonomía moral, institución. Una cuestión ética, 3 cuestiones.
ü Dimensión ética del rol docente: ejercicio de la autoridad como mediación. Triple tarea.
ü Un mundo con nuevas fronteras, dónde queda la política educativa. 3 sentidos.
Actividad: escribir un ensayo del material citado, que permita dar cuenta cómo entienden las ideas que plantea el autor en relación a la temática tratada, tomando como referencia guía los puntos de orientación aquí señalados. 


jueves, 4 de mayo de 2017

Nietzsche y la voluntad de poder


Planteamiento Ético de Friedrich Nietzsche

Nietzsche (1844-1900) propone una ética basada en la autorrealización.
En el desarrollo de su ética destacan dos momentos, a saber:
- La Crítica de La Moral.
- El Nihilismo.

Para el autor el concepto asumido hasta el momento de moral no es más que una mentira engendrado en el corazón de la sociedad. En su obra “Genealogía de La Moral” (1887) Nietzsche pretende desenmascarar la moral. Critica las posturas moralistas de la mayoría de los filósofos que lo precedieron, haciendo especial énfasis en Sócrates (470-399 antes J.C.), Platón (428-347 antes de J.C.) e Immanuel Kant (1724-1804). En esta obra enfoca la moral desde un punto de vista etimológico, desde este enfoque busca las raíces de las palabra “bueno” y “malo” y señala la tergiversación que los términos han tenido en la sociedad. Para él bueno significa noble, dominador, aristócrata; malo es ser débil, simple, vulgar, plebeyo, sometido; por lo tanto todo lo inferior.
En tal sentido, critica al judaísmo y al cristianismo, religión derivada de la primera que a su entender, a preñado la cultura occidental, alterando los valores; haciendo creer que la inferioridad es premiada por Dios. El reino de los cielos es la recompensa para los incapaces que se esconden tras conceptos como bondad, igualdad, humildad, piedad, perdón y caridad, estos son para Nietzsche valores de esclavos. Moral de los oprimidos que al despreciar la vida inventan un reino ultraterrestre, donde se les regalará lo que son incapaces de alcanzar en el mundo. De esta forma, el reino de los cielos es la recompensa al conformismo y la bestialidad vestida de hipocresía.
En este punto, es menester destacar que la moral del rebaño, como la llama éste filósofo, es hipócrita, pues el rebaño sabe que es incapaz de encarnar los valores cristianos; ser bondadoso, humilde, casto; por lo tanto, pretender ser puro, es un absurdo.
Nietzsche en su obra “El Anticristo” (1888) afirma: “El cristianismo ha tomado, partido por todo lo débil, bajo malogrado, ha hecho un ideal de la contradicción a los instintos de conservación de la vida fuerte; ha corrompido la razón incluso de las naturalezas dotadas de máxima fortaleza
espiritual al enseñar a sentir como pecaminosos, como descargadores, como tentación, los valores supremos de la espiritualidad”.
El pensador afirma que los únicos valores cónsonos con la evolución de los pueblos están contenidos en la moral de los señores; esta moral esgrime la fuerza, el poder creativo, la dominancia. El dominador ama a la vida, es duro para sí y para los demás; desprecia los valores del rebaño: la debilidad, la cobardía, el miedo, la humildad y la mentira.
Es deber del hombre fuerte romper los valores de la jauría, las antiguas tablas, y hacer que surjan los nuevos valores, que indudablemente traerán la felicidad y bienestar para los aptos, los dominantes. Estas ideas son mostradas en una de sus obras capitales, “Así Hablo Zaratustra” (1883).
En esta nueva tabla de valores, la:
Objetividad es sustituida por Personalidad creadora,
Bondad es sustituida por Virtud
Humildad es sustituida por Orgullo
Satisfacción es sustituida por Riesgo
Piedad es sustituida por Crueldad
Amor al Prójimo es sustituido por Amor a lo Lejano.
En lugar de los valores morales aparecen los valores naturales. En lugar de la metafísica y la religión se impone la idea del eterno retorno.
Independientemente de lo que se piense, de la concepción de la vida tras las experiencias, es indudable que el viejo precepto el cual afirma que “nuestro derecho termina donde inicia el del otro” es real. Por lo tanto, si alguien asume los valores y concepciones de Nietzsche y su época como ciertos, es irrefutable que en para lograr el bienestar individual y común la crueldad es una adversidad, el orgullo puede degenerar en arrogancia, la falta de amor al prójimo degenera en insensibilidad social; sin embargo, el deseo de superación, la crítica a sí mismo y al extraño, la personalidad creadora, son valores, a nuestro entender, positivas para el individuo y el colectivo. En este sentido, Nietzsche se granjea la crítica de no pocos pensadores, quienes rescatan lo loable de su pensamiento y señalan aquello que puede llevar a la despersonalización.
En realidad, todo extremismo, todo fanatismo degenera en mal social. Pues, el cristianismo, simiente de la valoración máxima del espíritu (insistimos, a nuestro entender), al ser llevado su pensamiento a la praxis extremista ha engendrado persecución y muertes injustificadas. Recordemos La Santa Inquisición.
Para Nietzsche la sociedad domestica al hombre haciéndolo parte del rebaño, la sociedad está compuesta de seres alienados que alienan. Solo el hombre libre es propietario de una voluntad larga e inquebrantable, solo a él le es licito prometer; siendo esta una medida de valor apropiada para medir la voluntad del hombre.
Es importante destacar que en la época vivida por Nietzsche, el cristianismo, encarnado en el catolicismo había sufrido un gran número de críticas surgidas desde puntos de vistas adversos a posturas rígidas de la Iglesia. Además, habían surgido el evolucionismo como explicación al surgimiento y evolución de la vida en el planeta, concepción que justificadamente se opone a la concepción bíblica aceptada sin refutación hasta el momento. Desde finales de del siglo XIX el creacionismo había experimentado cuestionamientos a raíz de diversas publicaciones de diversos naturalistas; sin embargo, tras la publicación del “Origen de las Especies” (1859) por Chales Darwin (1809-1882), las criticas al creacionismo se habían acentuado. Por otro lado, el pueblo alemán mostraba cada vez mayor inconformidad por las restricciones hechas a la comercialización de sus productos a nivel internacional, logrando comprimir su economía. Dentro de este marco Nietzsche piensa y escribe; su concepción indudablemente es reflejo de su época.
A lo ya señalado, hemos de sumar una creciente presencia de lo democrático, la que se muestra como la afirmación de una individualidad independiente de Dios y acreedora de la igualdad, de la medianía. La democracia, aparece a los ojos de Nietzsche como un momento del despliegue del nihilismo igualmente negador de la vida que los que la antecedieron. Ambas manifestaciones del nihilismo se muestran a Nietzsche como negaciones de la vida en la medida en que niegan u olvidan dimensiones de ella que a su vista aparecen como constitutivas de ella, como inalienables a lo que a él se le aparece como vida. Estas dimensiones negadas de la vida se muestran en ámbitos tan determinantes como el constante darse del devenir y las diferencias entre los hombres.
Nietzsche escribe en forma de aforismo, por lo tanto su obra se presta a diversas interpretaciones. En la obra “Mi Lucha” (1925) de Adolf Hitler (1889-1945) se reconocen ciertas ideas nietzscheanas como la supremacía del pueblo alemán, la oposición franca al judaísmo y la concepción de 
desigualdad entre los seres. No se trata de que Hitler sea o no nietzscheano, se trata del pensamiento del pueblo alemán; pues como hemos mencionado Nietzsche retrata fielmente su época. Tras la lectura de Hitler a sabiendas de los resultados del Holocausto, las lecturas de Nietzsche pueden resultar odiosas, mas el pensador queda absuelto de estas atrocidades pues murió casi cuatro décadas antes del genocidio contra los judíos. En la misma línea de pensamiento Nietzsche comparte ideas con el músico y amigo Wagner (1835-1917) –amistad distanciada por Nietzsche-, siendo también un sinsentido relacionar a Wagner con el Holocausto. Sin embargo, es pertinente destacar que la radicalidad sin razonamiento llevada a la práctica puede engendrar la barbarie.
Para Nietzsche los seres humanos no son iguales, cada individuo es diferente a otro; por lo tanto, muchos necesitan ser esclavos, quienes jamás llegaran a comprender el pensamiento de los seres superiores, de los aristocráticos. Solo algunos pueden llegar a ser seres superiores; quienes son los aptos, los fuertes, llamados a dominar, desdeñar y burlarse de los inferiores. Nietzsche, al igual que Hegel (1770-1831), es eurocéntrico, está convencido que los seres llamados a dominar el mundo viven al norte de Europa, especialmente el pueblo alemán, descendiente del pueblo ario, del verdadero hombre; pues para esta concepción el origen del alemán no esta en África, como es el caso del resto del mundo. El pueblo alemán es victima de la envidia de los otros pueblos. Esta concepción refleja el pensar de su pueblo, simiente de odios capitales que engendraron las ideologías con las cuales los alemanes justificaron su participación en las dos guerras mundiales.
Luego de la critica hecha por Nietzsche a la moral hasta ese momento esgrimida, propone el nihilismo como alternativa. Aquí el pensador se refiere al proceso histórico que emerge tras el reconocimiento del máximo valor y termina en la asunción y reconocimiento de múltiples cosas valoradas al volverse inoperante lo que antes era asumido como cierto. El nihilismo surge al reconocer la ausencia de una única medida; y, la toma en cuenta que múltiples medidas pueden aparecer como validas.
Es desde el nihilismo que Nietzsche afirma que Dios a muerto. Tras esta afirmación se acepta la vida y la nada, el modo de vivir mas allá del bien y del mal. Nietzsche es meramente existencialista, tras la muerte de Dios queda el hombre sobre la tierra, su sacrificio, su vida y lucha. Este pensamiento indudablemente tendrá una influencia notoria en la filosofía
existencialista del siglo XX Influyó en las corrientes existencialistas, fenomenológicos,postestructuralistas y postmodernos. Es considerado uno de los tres «Maestros de la sospecha» (según la conocida expresión de Paul Ricoeur (1913-2005), junto a Karl Marx (1818-1883) y Sigmund Freud (1856-1939). Influyendo a pensadores como Camus (1913-1960), Sartre (1905-1980), Heidegger (1889-1976), Simone de Beauvoir (1908-1986), entre otros.
Las nuevas tablas de valores propuestas, no son un sinsentido, en lugar de estar condenadas al fracaso o limitadas por el evento biológico de la muerte, es la salvación dentro del mecanismo del universo. Pues, para Nietzsche en el mundo opera la ley del Eterno Retorno, según la misma estamos repitiendo las mismas circunstancias una y otra vez; las cosas, las situaciones, las relaciones, se repiten sin cesar. El rebaño repite su estupidez, su enclenques, su incapacidad una y otra vez; rumiando, destruyendo, nada mas. En caso contrario, el dominante llamado el superhombre, es un ser conciente que vive completamente libre, al margen de las cadenas de la moral y la religión.
Es clave en el pensamiento de Nietzsche la ley del Eterno Retorno, teoría esgrimida por el autor tras encontrar el esbozo de la idea en los trabajos de Heinrich Heine(1797-1856), quien especulaba que llegaría el día en el que la persona volvería a nacer con el mismo proceso de él mismo, y con él mismo en todas las demás personas. También, el autor fue influenciado por
Schopenhauer (1788- 1860) quien sentenciaba que una persona que firmara en la vida incondicionalmente lo haría incluso si todo lo que le había pasado le ocurriera de nuevo de forma repetida. Nietzsche propuso por primera vez esta ley en “La Gaya Ciencia” (1882) y desarrolló en “Así habló Zaratustra”. Con esta ley se pretende eliminar a la muerte como caducidad irreducible a la lucha del hombre en la vida. Ya no se nos promete un reino en los cielos, una inmortalidad en un supramundo, se nos otorga la inmortalidad en este mundo. Pues caso contrario, todo el esfuerzo hecho estaría de limitado por el hecho de dejar de vivir. Nietzsche se niega a la muerte, es capaz de renunciar a la mayoría de los preceptos religiosos, pero es incapaz de aceptar la muerte como hecho natural, como la última barrera; como el límite que el superhombre no puede superar.
En el constante devenir, la voluntad de poder es el requisito necesario para transmutar la sumisión a la voluntad divina, a la fuerza, el dinamismo natural en el cuerpo. La vida es escenario para desarrollar La Voluntad de Poder. Esta voluntad, que ofrece, carácter ahistóricos, negación de toda la cultura alemana hasta la época y sobre todo, junto con la idea hegeliana que lo real esta en lo racional.
De esta forma el superhombre se impone y doblega al mundo, al universo. Superhombre dotado de la virtud que tiene simiente en la pasión, de los instintos que nos hace humanos. El superhombre se ha creado a través del flujo de su fuerza e impulso. Este hombre superior no sufre la pena de negar lo que es, no reprime sus pasiones e instintos; es la encarnación del ideal, lo que le da sentido al mundo, ser superior en la escala evolutiva. No sufre de la impotencia e hipocresía del cristiano.
La vida es progreso que acontece y repite. El superhombre acepta, asume su dolor, su fragilidad, el llanto; se fortalece superando las dificultades. El superhombre, al igual que los niños, juega con la vida, haciendo de ella un jardín para crear; haciéndose útil, redimiéndose, justificándose ante la naturaleza. En este punto, recordemos los que Sartre afirmara años después: “No es lo que el mundo nos ha dado, es lo que hacemos con lo que nos da”.
Otro aspecto importante en el pensamiento de Nietzsche es la concepción sobre las mujeres, la cual provocado una gran polémica. El hecho de que Nietzsche también ridiculizara a los hombres y a la masculinidad no le salva de la carga del sexismo. Sin embargo, las mujeres con las que tuvo contacto dijeron que era admirable y que trataba sus ideas y consideraciones con más respeto del esperado en un hombre educado en ese período. Muchos comentarios de Nietzsche sobre las mujeres y los hombres deberían ser leídos a la luz de su reevaluación de la moral y de su deseo de evolución del individualismo. Además, algunas de sus afirmaciones sobre las mujeres parecían prefigurar la crítica del post-feminismo contra las versiones primerizas del feminismo, particularmente aquellas que afirman que el feminismo ortodoxo discrimina a las propias mujeres en función de su posición social privilegiada. La visión de Nietzsche de la mujer se centra en su papel de madre en potencia, y no se extiende mucho más allá. Nietzsche emplazaba a la creación de cosas más grandes que uno mismo como la principal tarea de la vida del ser humano, esta visión debía simpatizar consecuentemente con el embarazo femenino.
Nietzsche resalta el valor de la mujer, no siendo ésta tan débil como aparenta y generalmente el hombre supone. De hecho, Nietzsche creía en las diferencias radicales en la esencia de los géneros como algo positivo. Ambos serían capaces de contribuir, cada uno a su modo, a las grandes tareas humanas, en función de sus respectivas condiciones sexuales, físicas y psicológicas.
La ética de Nietzsche supedita la ética tradicional a la estética. Entendiéndose la estética como valoración para transformar la vida en hechos bellos y útiles; por lo tanto, es menester afirmar que la ética de Nietzsche es pragmática. Afirma la virtud en un sentido ético del renacimiento italiano. Su ética, en clara oposición a la socrática y platónica, libera.